“La gente te trata como tú se lo permitas”. Poner límites para que los demás respeten tu dignidad como persona y no dejar espacio para la ofensa y el menosprecio, o a las manifestaciones discriminatorias, es el inicio de un camino hacia una sociedad más acogedora, pacífica y justa.
Los límites nos definen y nos protegen. Los límites emocionales son muy necesarios e importantes, porque estos determinan como debemos y queremos ser tratados. La palabra límite no significa “desaprobación”, sino más bien “protección”. Si no tienes límites, te conviertes en juguete de los demás. Imagínate que en tu casa no hubiera puertas ni ventanas…todo el mundo pudiera entrar y hacer lo que quisiera. Así mismo pasa con los seres humanos. Todos necesitamos tener y poner límites.
Cuando no ponemos límites, estamos permitiendo que nuestra pareja, hijos, padres, amigos, y demás personas nos traten como ellos quieren. Todos somos diferentes y cada persona posee una forma de ser y pensar que tal vez ofenda a los demás. Hay un dicho que dice “Se puede vivir de muchos modos pero hay modos que no dejan vivir”. No poner límites nos lleva a sentirnos frustrados, resentidos, y hasta depresivos. Tenemos que tener presente, que la clave es poner nuestros propios límites, no cambiar a los demás.
Poner límites, es enseñarles a los demás que quieres ser tratado con respeto y amor. El amor siempre implica respeto, no podemos amar o ser amados verdaderamente sin respeto de por medio. Otra manera de enseñarles a los demás como quieres ser tratado, es dando el ejemplo, pero siempre poniendo límites. Si quieres ser tratado con amor y respeto, trata a los demás con amor y respeto. Si quieres ser tratado sin respeto, o de manera que te lastime o te hagan sentir mal, trata de esa manera a los demás y veras que muy pronto recibirás el trato que estás dando.
Valorarse y quererse a sí mismo es también una manera de enseñarles a los demás como queremos ser tratados. Si nos tratamos con valor, amor y respeto a nosotros mismos, les enseñamos a los demás a tratarnos de la misma manera. De esta manera, también incentivamos a los demás a valorarse, quererse y respetarse a sí mismos.
Si no implementamos límites, no podremos lograr que los demás nos traten con respeto. Y si aun poniendo límites, siguen tratándonos de una manera que logra hacernos sentir que nuestros límites fueron traspasados, posiblemente tendremos que tomar otras decisiones, como alejarnos de estas personas. Lamentablemente no tenemos el poder de cambiar a los demás, pero sí de poner los límites necesarios para que los demás sepan cómo queremos y permitiremos ser tratados.
Poner límites es simplemente decidir qué vas a permitir que ocurra en tu presencia y asegurarte que se cumpla. Poner límites es tomar la responsabilidad de lo que pasa en tu vida. Los demás siempre avanzaran hasta donde uno está dispuesto a ceder.
“Usted es tratado en la vida de la manera que le enseñe a los demás a tratarlo a usted”. Wayne Dyer
¿Cómo permites que los demás te traten? ¿Tienes tus límites bien establecidos? ¿Cómo te tratas a ti mismo?

No hay comentarios.:
Publicar un comentario